La madre del consultante desarrollaba la actividad de arrendamiento de inmuebles. Falleció en el año 2016 y, entre los bienes que poseía, legaba los inmuebles afectos a la actividad de arrendamiento a sus hijos por partes iguales. Los hijos se aplicaron la reducción del 95 por 100 que establece el artículo 20.2 c) de la Ley del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. El mismo día en que aceptaron la herencia, los hijos constituyeron una sociedad limitada a la que aportaron los inmuebles recibidos por herencia. Actualmente, la sociedad limitada pretende reducir su capital, asignando al consultante y sus hermanos alguno de los inmuebles aportados en su día, sin mantener el proindiviso sobre los inmuebles, para que permanezcan en su patrimonio personal, de manera que explotarán alguno de los inmuebles de forma independiente, otros los seguirán explotando en proindiviso en régimen de comunidad de bienes y otros los dejarán sin arrendar.
Si cualquiera de estas operaciones afectaría al requisito del mantenimiento de la inversión.
En lo que respecta a la posible incidencia en la reducción por adquisición de inmuebles de la disminución de capital de la entidad durante el periodo de mantenimiento exigido por la Ley, han de tenerse en cuenta tanto lo previsto en el artículo 20.2.c) de la Ley 29/1987, como en los criterios interpretativos expuestos por esta Dirección General en su Resolución 2/1999, de 23 de marzo (BOE del 10 de abril de 1999).
El artículo 20.2.c) de la Ley 29/1987, de 18 de diciembre, del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, establece lo siguiente:
«c) En los casos en los que en la base imponible de una adquisición “mortis causa” que corresponda a los cónyuges, descendientes o adoptados de la persona fallecida, estuviese incluido el valor de una empresa individual, de un negocio profesional o participaciones en entidades, a los que sea de aplicación la exención regulada en el apartado octavo del artículo 4 de la Ley 19/1991, de 6 de junio, del Impuesto sobre el Patrimonio, o el valor de derechos de usufructo sobre los mismos, o de derechos económicos derivados de la extinción de dicho usufructo, siempre que con motivo del fallecimiento se consolidara el pleno dominio en el cónyuge, descendientes o adoptados, o percibieran éstos los derechos debidos a la finalización del usufructo en forma de participaciones en la empresa, negocio o entidad afectada, para obtener la base liquidable se aplicará en la imponible, con independencia de las reducciones que procedan de acuerdo con los apartados anteriores, otra del 95 por 100 del mencionado valor, siempre que la adquisición se mantenga, durante los diez años siguientes al fallecimiento del causante, salvo que falleciera el adquirente dentro de ese plazo.
En los supuestos del párrafo anterior, cuando no existan descendientes o adoptados, la reducción será de aplicación a las adquisiciones por ascendientes, adoptantes y colaterales, hasta el tercer grado y con los mismos requisitos recogidos anteriormente. En todo caso, el cónyuge supérstite tendrá derecho a la reducción del 95 por 100.
Del mismo porcentaje de reducción, con el límite de 122.606,47 euros para cada sujeto pasivo y con el requisito de permanencia señalado anteriormente, gozarán las adquisiciones “mortis causa” de la vivienda habitual de la persona fallecida, siempre que los causahabientes sean cónyuge, ascendientes o descendientes de aquél, o bien pariente colateral mayor de sesenta y cinco años que hubiese convivido con el causante durante los dos años anteriores al fallecimiento.
Cuando en la base imponible correspondiente a una adquisición “mortis causa” del cónyuge, descendientes o adoptados de la persona fallecida se incluyeran bienes comprendidos en los apartados uno, dos o tres del artículo 4.º de la Ley 19/1991, de 6 de junio, del Impuesto sobre el Patrimonio, en cuanto integrantes del Patrimonio Histórico Español o del Patrimonio Histórico o Cultural de las Comunidades Autónomas, se aplicará, asimismo, una reducción del 95 por 100 de su valor, con los mismos requisitos de permanencia señalados en este apartado.
En el caso de no cumplirse el requisito de permanencia al que se refiere el presente apartado, deberá pagarse la parte del impuesto que se hubiese dejado de ingresar como consecuencia de la reducción practicada y los intereses de demora.».
Tal y como se señala en el epígrafe 1.4.e) de la Resolución antes citada, la Ley exige el mantenimiento del valor por el que se practicó la reducción durante el plazo de diez años establecido desde el fallecimiento del causante, prohibiéndose la realización de actos de disposición y operaciones societarias que, directa o indirectamente, puedan dar lugar a una minoración sustancial del valor de adquisición.
De acuerdo con la consulta vinculante V2720-18 de esta Dirección General y la sentencia del Tribunal Supremo de 2 de junio de 2021, el requisito de mantenimiento del artículo 20.2.c) de la LISD no exige la continuidad de la actividad sino el mantenimiento del valor de adquisición sobre el que se practicó la reducción, pudiéndose materializar la reinversión en bienes inmuebles, acciones, fondos de inversión, depósitos bancarios u otros activos o productos financieros que se estimen convenientes.
Aplicando estos criterios al concreto supuesto planteado en el escrito de consulta, el consultante ya no mantuvo los inmuebles heredados, sino que los aportó a una sociedad de nueva creación de la que recibió unas participaciones, sin que dicha operación significara el incumplimiento del requisito; si actualmente la entidad reduce capital y el consultante mantiene en su patrimonio el valor de adquisición de la parte que legalmente le corresponda, ya sea a través de la inversión en inmuebles, acciones u otros productos financieros que se estimen conveniente, no puede considerarse que se produzca minoración alguna sustancial del valor de la adquisición. En tal caso, no se entenderá que se ha incumplido el requisito legal para el mantenimiento de la reducción que se aplicó en su día.
Lo que comunico a Vd. con efectos vinculantes, conforme a lo dispuesto en el apartado 1 del artículo 89 de la Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria.
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